jueves, 23 de noviembre de 2017

Diario de fan >>H.I.M.<< Pt.II

Deeper into our heavenly suffering our fragile souls are falling...

Recuento de los daños, segunda parte

Fue hace justamente una semana* que iba saliendo del segundo show de esta despedida, en esta ocasión fue Filadelfia, Pennsylvania el testigo del encuentro. Horas antes de partir a The Fillmore, lugar donde se llevaría a cabo el show, quien me daría hospedaje en su casa durante esta aventura mencionó que existía la posibilidad de que el mismísimo Bam Margera estuviera ahí. Pffff, de sólo imaginarlo mi piel se erizó en automático.

¿Quién iba a pensar que sus palabras se cumplirían? Momentos antes de la presentación de CKY, Phil y April Margera (padres de Jess –baterista de cky- y Bam) salieron a dar la introducción a la banda y el grito de la multitud incrementó su sonoridad. “CKY, CKY, CKY” los puños de los asistentes levantados y por segunda ocasión disfruté de un show gratamente mejorado pues Bam se incorporó a cantar “All my Friends are dead” de Turbonegro, como era de esperarse, los asistentes enloquecieron y sí, en mi mente las mil imágenes de Jackass y Viva La Bam reiteraron su presencia.



En su característico y tranquilo estilo, Valo, Mikko, Linde, Janne y Jukka subieron al escenario con las primeras melodías de Bye Bye Love y continuar con Buried Alive By Love. Para este entonces, mi nivel de euforia ya estaba a tope, un par de cervezas después y tras un cambio estratégico de lugar encontré el sitio perfecto que acogería aquellos cánticos a todo pulmón que intercalaban entre una mezcla extraña de guturales, simulaciones de las notas de guitarra, y gritos –mexicanos- de emoción  (hasta de las canciones que “no me gustan tanto”).




Heartache every moment, Your sweet 666, Kiss of Dawn, The Sacrament, Soul on fire fueron sólo algunas de las rolas que siguieron penetrando mis oídos, fue ese momento en que mi partner in crime, “S”, comentó – Todo está muy bonito, pero lo mejor es ver tu cara de felicidad y cómo disfrutas el concierto -, bastaron esas palabras que, en conjunto con la alegría tan grande que invadía mi cuerpo, poco me importó improvisar un baile fugaz de la Macarena.

De vez en cuando interrumpía mi euforia para observar detenidamente a Valo, mi mente sólo recordaba los días que me acompañó y todas aquellas veces que soñaba con estar en un concierto de él. Un segundo pasó, Ville volteó a su derecha y sonrió, mi atención se enfocó en automático a buscar la razón de gesto. Sin hallar una respuesta simplemente me helé cuando mis ojos se cruzaron con Bam, quien estaba a mi izquierda acompañado de sus padres. Nopinchesmames, ¿estar en el mismo tiempo y espacio que ese wey? ¡Ya lo creo! Inmediatamente sentí como aquella Ximmo de 14 años quedó boquiabierta.

La hora de escuchar Rebell Yell regresó, el evento llegó a su fin pero la noche no dejaba de sorprenderme, apenas salimos al lobby del lugar, pude ver a Matt y Deron, bajista y vocalista de CKY respectivamente. Inmediatamente le dije a “S” –quédate aquí, no tardo- y me dirigí a Matt, ¡me enamoré! Platiqué con él unos minutos, me comentó lo mucho que le había gustado la CDMX y lo emocionado que estaba por tocar por vez primera ahí, inmortalizamos por unos segundos mi felicidad infinita con una fotografía y ahora encarrilé mi paso hacia Deron, a quien saludé y junto con “S” le pedimos a alguien que nos ayudara a también inmortalizar ese momento.

Era hora de partir, ya encaminadas hacia donde nos esperaba “D” y el auto, una multitud absorbió mi atención. Curiosa y cautiva me acerqué, -nopinchesmames- articulé en cuanto vi de quién se trataba, Bam Margera estaba ahí, obviamente no tardé ni un segundo en acercarme, saludarlo, y tras intercambiar un par de palabras, congelé el tiempo a través de una selfie para que esa adolescente que vive dentro de mí pueda recordar esa última y mágica noche en Philly.





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La segunda parte de esta gran vivencia... Espero no llorar con la tercera.

*La nota la escribí la noche del miércoles cuando se cumplió una semana exacta del segundo show.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Diario de fan >>H.I.M.<< Pt.I

"Your love is the only thing I live for in this world" 

Recuento de los daños, primera parte.


Poco más de tres lustros tiene desde que mis aventuras en conciertos iniciaron. Al ser la menor y única mujer con gustos “curiosos” entre mi familia, aquellos primeros años fui acompañada de un adulto responsable (generalmente mi primo mayor o tío) que pudiera cuidar de mí, lo cual en muchas ocasiones frustró mis intentos para asistir a ciertos eventos, algunos de ellos por ser recomendados para mayores de edad (¡meh!) y muchos otros por la simple falta de disponibilidad de chaperón (khetriztedeberaz). 

Durante esos años de transición donde mis hormonas hacían que ni yo misma me entendiera (a veces sigo sin hacerlo, pero al menos ahora me doy cuenta) y el ambiente en que crecía se tornaba cada vez más obscuro ante mis ojos, encontré -como muchos otros- refugio en la música, ya fuera en discos que lograba conseguir a un precio accesible para mis posibilidades, canciones descargadas de Internet (¡gracias, Ares por tanto! – menos por los troyanos- ), el fallido intento en tocar algún instrumento y mi hasta ahora favorito, los conciertos.

Entre dilemas y dramas adolescentes, la vida puso frente a mí a la banda que tomaría un lugar de máxima importancia en los momentos por venir y así sin más, un día cualquiera se postró ante mis ojos la noticia que jamás creí ver en un tiempo próximo: HIM en concierto y no sólo eso, el día de mi cumpleaños. Por supuesto que mi mente explotó, el simple hecho de saber que tendrían un show en mi país se transformó en un tumulto de emociones indescriptibles hasta hoy día; era de esperarse que aquel glorioso concierto quedara grabado en mi memoria e incitó lo que llamo una ferviente necesidad básica de ver en concierto a todas mis bandas favoritas antes de que sea demasiado tarde, claro, con el tiempo estas han incrementado.  

Ese “antes de que sea demasiado tarde” es como la muerte, repentina, en ocasiones injusta, en muchas otras algo que ya se espera y como la vida misma, es un ciclo que todos sabemos llegará pero cuando lo hace no deja de ser impactante y retumba en cada membrana de tu ser. Todo eso y más significó para mí el saber que quienes conformaron mi banda favorita durante más de una década, habían optado por dar una última gira y continuar con sus vidas por separado (broken cora).  

Pasé días actualizando las mil y un páginas de internet buscando por noticias o un ligero fulgor de esperanza que me indicara que su gira llegaría de nuevo a México dónde ya los habría visto 4 veces anteriores, y aunque algo en mi cora me decía que así pasaría, la maldita incertidumbre y ansiedad invadía mi cuerpo cada que veía que paulatinamente los boletos de la gira europea y estadounidense comenzaban a esfumarse. La taquicardia regresó, me volví loca, apliqué el ya tan famoso –chinguesumadreelAmérica (CHSMEA)-, rompí el cochino y sin siquiera darme una oportunidad de rectificar mis acciones, compré un boleto de avión y dos entradas de concierto, digo ese chingueasumadreelAmérica no se usa nada más porque sí.

La noticia de una fecha en México pronto fue relevante y llegó con un bonus, CKY abriría la presentación de HIM, juro que en ese momento mi adolescente interna ahogó su llanto en un grito y fue ella quien, tras aplicar una vez más el CHSMEA, hizo click en el botón de compra (lo cual tiene sentido porque en la emoción terminó comprando boletos extra y de otra zona... #epicfail -__-'' ). 

El eterno transcurrir de los días previos al fin fue desastroso y una vez más, sin siquiera darme cuenta, el calendario marcó 31 de octubre 2017, no sólo mi fecha favorita del año (casi a la par que mi cumpleaños) sino también el día que iniciaría junto a dos de mis grandes acompañantes de vida una mini triada de eventos que culminarían con el ciclo de esta época. No cabía de la emoción, me recuerdo impaciente y feliz, la noticia de que sería el primer último concierto al que asistiría aún no entraba en mi mente y a decir verdad, se veía completamente lejana.  

Entonces ahí me tienen, con mi playera favorita (misma que sólo uso en Halloween), en mi día favorito, esperando a que mi persona favorita saliera de clases para por fin encontrarnos y ver a nuestra banda favorita.

Apenas pasaron unos minutos de haber entrado al inmueble cuando vi que Deron, Matt y Jess salieron al escenario maquillados (aiiiñ), miré fijamente mi teléfono esperando las nulas noticias de la persona favorita y entonces escuché las primeras notas de CKY que, en cuanto reconocí la canción y durante un 99% de su presentación, lo único que me permitieron articular era un “no mames, qué rolón”. La emoción incrementó, con cada canción del set un recuerdo se hacía presente e inevitablemente con ellos las imágenes de más de un episodio de Jackass o Viva La Bam.

Wow, tras la exitosa primera presentación de la banda oriunda de Philadelphia, EUA en nuestro país, era cuestión de minutos para que iniciara la razón por la que estaba ahí. Por pinches fin la persona favorita arribó al Pepsi Center, comenzamos a mezclarnos entre las líneas de gente que, al igual que nosotros, esperaban con ansia la salida de los finlandeses dueños de nuestros corazones.

Bye Bye Love comenzó y con ello el principio del fin. Durante los siguientes 90 minutos mi adolescente salió a flote y su recorrido entre las personas con el fin de llegar lo más cercano posible inició. Entre codazos, empujones, la rabia reprimida por querer golpear a unas morras nefastas, la emoción de ver a Valo y compañía en acción, y la inexplicable necesidad por cantar todas las canciones a todo pulmón, las bocinas retumbaron los acordes de Rebel Yell, una de las canciones que más sonarían en mi viejo y hoy inútil PC, y la misma que daría cierre a este evento. 

El tiempo pasa tan rápido cuando te diviertes.



Ahora suena: HIM, obvio :p 





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Aprovechando que fue cumpleaños de Valo y día del músico, escribí la primera parte de lo que viví en tres de los conciertos de la gira de despedida de #HIM. De igual manera, es el pretexto para retomar esta página dedicada a la música desde un punto de vista de fan con un ligero toque wanna be periodístico, ja. 

Espero que -de perdida- les entretenga un rato ;)

Chido, 
-X.