"Your love is the only thing I live for in this world"
Recuento de los daños, primera parte.
Poco
más de tres lustros tiene desde que mis aventuras en conciertos iniciaron. Al
ser la menor y única mujer con gustos “curiosos” entre mi familia, aquellos
primeros años fui acompañada de un adulto responsable (generalmente mi primo
mayor o tío) que pudiera cuidar de mí, lo cual en muchas ocasiones frustró mis
intentos para asistir a ciertos eventos, algunos de ellos por ser recomendados
para mayores de edad (¡meh!) y muchos otros por la simple falta de disponibilidad
de chaperón (khetriztedeberaz).
Durante
esos años de transición donde mis hormonas hacían que ni yo misma me entendiera
(a veces sigo sin hacerlo, pero al menos ahora me doy cuenta) y el ambiente en
que crecía se tornaba cada vez más obscuro ante mis ojos, encontré -como muchos
otros- refugio en la música, ya fuera en discos que lograba conseguir a un
precio accesible para mis posibilidades, canciones descargadas de Internet (¡gracias,
Ares por tanto! – menos por los troyanos- ), el fallido intento en tocar algún
instrumento y mi hasta ahora favorito, los conciertos.
Entre
dilemas y dramas adolescentes, la vida puso frente a mí a la banda que tomaría
un lugar de máxima importancia en los momentos por venir y así sin más, un día
cualquiera se postró ante mis ojos la noticia que jamás creí ver en un tiempo
próximo: HIM en concierto y no sólo eso, el día de mi cumpleaños. Por supuesto
que mi mente explotó, el simple hecho de saber que tendrían un show en mi país
se transformó en un tumulto de emociones indescriptibles hasta hoy día; era de
esperarse que aquel glorioso concierto quedara grabado en mi memoria e incitó
lo que llamo una ferviente necesidad básica de ver en concierto a todas mis
bandas favoritas antes de que sea demasiado tarde, claro, con el tiempo estas han incrementado.
Ese “antes
de que sea demasiado tarde” es como la muerte, repentina, en ocasiones injusta,
en muchas otras algo que ya se espera y como la vida misma, es un ciclo que
todos sabemos llegará pero cuando lo hace no deja de ser impactante y retumba
en cada membrana de tu ser. Todo eso y más significó para mí el saber que
quienes conformaron mi banda favorita durante más de una década, habían optado
por dar una última gira y continuar con sus vidas por separado (broken cora).
Pasé días actualizando
las mil y un páginas de internet buscando por noticias o un ligero fulgor de
esperanza que me indicara que su gira llegaría de nuevo a México dónde ya los
habría visto 4 veces anteriores, y aunque algo en mi cora me decía que así
pasaría, la maldita incertidumbre y ansiedad invadía mi cuerpo cada que veía
que paulatinamente los boletos de la gira europea y estadounidense comenzaban a
esfumarse. La taquicardia regresó, me volví loca, apliqué el ya tan famoso –chinguesumadreelAmérica
(CHSMEA)-, rompí el cochino y sin siquiera darme una oportunidad de rectificar
mis acciones, compré un boleto de avión y dos entradas de concierto, digo ese
chingueasumadreelAmérica no se usa nada más porque sí.
La noticia
de una fecha en México pronto fue relevante y llegó con un bonus, CKY abriría
la presentación de HIM, juro que en ese momento mi adolescente interna ahogó su
llanto en un grito y fue ella quien, tras aplicar una vez más el CHSMEA, hizo
click en el botón de compra (lo cual tiene sentido porque en la emoción terminó
comprando boletos extra y de otra zona... #epicfail -__-'' ).
El eterno transcurrir
de los días previos al fin fue desastroso y una vez más, sin siquiera darme
cuenta, el calendario marcó 31 de octubre 2017, no sólo mi fecha favorita del
año (casi a la par que mi cumpleaños) sino también el día que iniciaría junto a
dos de mis grandes acompañantes de vida una mini triada de eventos que
culminarían con el ciclo de esta época. No cabía de
la emoción, me recuerdo impaciente y feliz, la noticia de que sería el primer
último concierto al que asistiría aún no entraba en mi mente y a decir verdad,
se veía completamente lejana.
Entonces ahí
me tienen, con mi playera favorita (misma que sólo uso en Halloween), en mi día
favorito, esperando a que mi persona favorita saliera de clases para por fin
encontrarnos y ver a nuestra banda favorita.
Apenas
pasaron unos minutos de haber entrado al inmueble cuando vi que Deron, Matt y
Jess salieron al escenario maquillados (aiiiñ), miré fijamente mi teléfono
esperando las nulas noticias de la persona favorita y entonces escuché las
primeras notas de CKY que, en cuanto reconocí la canción y durante un 99% de su
presentación, lo único que me permitieron articular era un “no mames, qué rolón”.
La emoción incrementó, con cada canción del set un recuerdo se hacía presente e
inevitablemente con ellos las imágenes de más de un episodio de Jackass o Viva
La Bam.
Wow, tras la
exitosa primera presentación de la banda oriunda de Philadelphia, EUA en
nuestro país, era cuestión de minutos
para que iniciara la razón por la que estaba ahí. Por pinches fin la persona
favorita arribó al Pepsi Center, comenzamos a mezclarnos entre las líneas de
gente que, al igual que nosotros, esperaban con ansia la salida de los
finlandeses dueños de nuestros corazones.
Bye Bye Love
comenzó y con ello el principio del fin. Durante los siguientes 90 minutos mi
adolescente salió a flote y su recorrido entre las personas con el fin de llegar
lo más cercano posible inició. Entre codazos, empujones, la rabia reprimida por
querer golpear a unas morras nefastas, la emoción de ver a Valo y compañía en
acción, y la inexplicable necesidad por cantar todas las canciones a todo
pulmón, las bocinas retumbaron los acordes de Rebel Yell, una de las canciones
que más sonarían en mi viejo y hoy inútil PC, y la misma que daría cierre a
este evento.
El tiempo pasa tan rápido cuando te diviertes.
Ahora suena: HIM, obvio :p
***
Aprovechando que fue cumpleaños de Valo y día del músico, escribí la primera parte de lo que viví en tres de los conciertos de la gira de despedida de #HIM. De igual manera, es el pretexto para retomar esta página dedicada a la música desde un punto de vista de fan con un ligero toque wanna be periodístico, ja.
Espero que -de perdida- les entretenga un rato ;)
Chido,
-X.